
El paso indispensable para hacer a una ciudad más tecnológica e inteligente pasa por que la mayoría de sus ciudadanos abracen y reconozcan a su ejército y a su industria militar como los auténticos motores que harán posible tal progreso humano y colaboren lo más estrechamente posible con ellos.
Y esto mucho más allá de ser una afirmación belicosa, es ante todo una afirmación lógica y consecuente, con los datos y hechos que a día de hoy se tienen sobre la mesa. Y es que entre el 50 y el 70% de los ingenieros y técnicos, dedican directa o indirectamente sus esfuerzos e inteligencia al crecimiento de la industria militar y fruto de este encomiable empeño, se han inventado no pocos aparatos que en su versión doméstica, quién más y quién menos usa todos los días o muy frecuentemente. Tanto es así que si eres un usuario frecuente del ordenador, de Internet, del GPS… y si también te calientas la leche en el microondas, tengo que decirte que eres un usuario habitual de inventos que tuvieron su origen en el ámbito del desarrollo militar de artefactos bélicos y en consecuencia cada vez que utilizas todas estas tecnologías, así como otras muchas, estás apoyando a la industria militar, así como al ejército que emplea y persigue nuevos y continuos adelantos técnicos.
Por todo lo anterior, si la industria militar y sus militares estatales que emplean estos adelantos técnicos y los perfeccionan, son los máximos responsables de que en las ciudades del presente se roce casi con los dedos ese estatus superior de inteligencia urbana. ¿Por qué hay que ser tan cínicos e hipócritas como para querer relegarlos a un segundo o tercer plano, por aquello de lo políticamente correcto, cuando se ve que su importancia y relevancia será máxima en estas ciudades inteligentes?
Cuanto antes aceptemos el principio de que para disfrutar de la paz, hay que estar preparados para la guerra, antes veremos la importancia crucial que tiene la industria militar y el ejército para el desarrollo tecnológico irrevocable que se está dando en las ciudades.
Los más reaccionarios e insensatos dirán que apoyar a la industria militar es sinónimo de apoyar a la industria de la muerte. Y serán precisamente aquellas sociedades que afirmen esto las que desaparezcan primero, porque en la escalada bélica que nos encontramos actualmente, la única salida segura es la de aumentar la seguridad (valga la redundancia) y esto no se consigue de otra forma que no sea apoyando a la industria armada y a su ejército.
Por lo tanto
esta idea va dirigida a abrir la mentalidad definitivamente de aquellos que se vean viviendo en las ciudades inteligentes del futuro, porque sólo las sociedades que apoyen abiertamente y sin ambages a su industria militar y a sus ejércitos serán las más avanzadas y competitivas, porque como ha quedado lo bastante claro la ciudad inteligente será fruto de la innovación militar de nuestros días. Así que apoyando incondicionalmente a esta desde ya, tenemos un fuerte punto de apoyo para dirigirnos con todas las garantías al mundo urbano del mañana.